a través de DECLARACIÓN DE SENTIMIENTOS

DECLARACIÓN DE SENTIMIENTOS
Ataviada con su velo carmesí en magnitud de declarante sensual, se quedaba parada en el umbral del placer.
Armonizando cada suspiro que provocaba su falso soneto.
Pronunciando palabras soeces que se hacían sentir en lugar de las caricias sensibles.
Amando cada sueño de amor, cada escalofrío de goce.
Añorando cada placer que su deleite conoce.
Pensamientos que adorna con la exquisitez que el momento requiere, mientras espera a que la soledad muera.
Anunciando dichosa que ella puede, que en el destierro de su juventud no cabe la clausura.
Retirando sus sentidos a una alcoba oscura en la que sus dedos la amen con locura.
En esa recta de la vida, en esa curva que a veces hace el amor, cuando lo condenamos a que sea, una nostalgia pura.
©Adelina GN

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a través de Sensación

Vuelve la misma fecha y te digo que te quiero, como cada día, como en cada instante…
No necesito una fecha, no necesito un instante, tu protección me enamora, cada día, cada instante…
Tú eres mi centinela, me guías y ayudas, eres por amor mi medicina, cada día, cada instante…
Déjame decirte siempre que te quiero, y que la eternidad será nuestro futuro, por cada día, por cada instante…
Dedicado a Francisco
©Adelina

ADELINA: NUEVA ESCRITORA

ADELINA: NUEVA ESCRITORA

Bien hallada me encuentro, no tengas duda amigo. Rodeada siempre de literatura que atrae siempre la concordia y la amistad. Nos leemos Agus 😘

POESÍA EN ÓRBITA

Nueva escritora de Poesía en ÓRBITA- LITERATURA LIBRE. Es un honor contar con el apoyo y colaboración
de una magnifica escritora. Una mujer creativa, valiente, sin miedo a exponer
ante nosotros sus más profundo sentimientos del alma.

BIENVENIDA ADELINA

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MORIRÁN CONMIGO

Siempre conmigo a todas partes, eramos inseparables, no sé que hubiese ocurrido de no ser por ellos.

Pero sabía de otros que los perdieron, y ahora lamentaban aquel maltrato al que los habían sometido.
Esa noche y después de aquella espantosa tormenta, el bosque permanecía en tinieblas, el frío se hacía insoportable.
La lluvia caída nos empapó, el barro y las piedras al arrastrarnos por ellos nos herían.
Aquel inferal camino no había duda de que conseguiría que murieran conmigo.
Toda mi vida fueron mi apoyo, siempre intenté cuidarlos, que no sufriesen, mimarlos y que no tuviesen dolor alguno. Ya que su bienestar era el mío.
Pero ahora era inevitable, los rasguños producidos por aquellos cortes en la piel nos escocían, nos hacían sangrar, textualmente sus rozaduras eran alarmantes.
Al verlos de aquella manera tan extremadamente dañada, me paré y quise remediar su dolor que también era el mío.
Les di una orden, la de descansar, el maltrecho camino nos había perjudicado tanto que no lograríamos cruzar por aquel terrible paraje de arboleda y matorrales, sin hacernos nuevamente daño.
Y así fue cuando me levanté, al primer paso que dimos una zarza se enredó en uno de ellos.
Volvía a llover, sin duda era una de las peores acampadas que había hecho, un terreno encharcado me obligó a abandonar el campamento y tomar aquel camino para la vuelta a casa.
Cruzar el bosque embarrado no me resultó fácil, tampoco para ellos lo fue.
Me habían soportado durante toda la vida, y ahora los estaba destrozando por culpa de aquella decisión de querer acampar en pleno bosque y salir de él en plena noche y por aquel atajó.

No había duda siempre se ha dicho que los pies es la parte más sufrida del cuerpo humano.
Bajé la cabeza, los miré y les dije: No os preocupéis pronto estaremos en casa.

©Adelina GN

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LA GATA

Había amanecido y Laly veía reflejado el espléndido sol en su ventana. Un maravilloso día le esperaba allí fuera, los gritos de su madre la apartaron de su sueño y recogiendo hacia arriba sus faldas, bajaba los peldaños de la escalera de dos en dos.

Vivía muy feliz con sus padres, pero su ilusión era volar libre, quería partir, ser independiente fuera del dominio de ellos, pero para eso hay que saber y ella no sabía, era lo que siempre le decía su madre.
Era hermosa, todos, podía decir ella que así la veian.
Joven, buena figura y un conocimiento extraordinario para aprender.
Aunque en el pueblo antes que estudiosa veían mejor que una muchacha se uniese en matrimonio y formase una gran familia, haciendo feliz así a su marido.
Eso fue lo que su madre quería comunicarle aquella mañana cuando, le decía que ojalá fuese con aquella cita que le había preparado, cuándo se comprometiese de una vez por todas.
Ella se negaba, Laly no quería ser una ama de casa, ni una mujer sumisa, así que después de una discusión con su madre subió de nuevo a la habitación y espero a que oscureciese para escaparse.

Sin ofició ni beneficio se embarcó en una aventura difícil de superar sin ayuda, pero su ambición iba a más, llegando a una ciudad que la aceptó sin preguntas.
Cambió de aspecto, cortó su larga melena, sus vestidos no eran largos y anchos como los que llevaba en el pueblo, éstos se ceñian a su cuerpo, dejándo ver esa expectacular forma de sus curvas que exhibía sin pudor en aquel antro que le daba una habitación para descansar, después de que allí mismo  realizara su trabajo. Lo que no cambió Laly  fue su nombre, bueno sí, todos la llamaban la gata.
Aquel calificativo no fue tomado a la ligera por sus amistades, sobre todo por los hombres, que comentaban entre ellos sus juegos felinos. Para las mujeres del barrio el apodo se lo llevaba despectivamente y con la mayor crueldad con la que una mujer puede llamar a otra, gata.
La vida que llevaba Laly, no estaba siendo fácil, pero después de no hacer caso de las advertencias, era la que ella se había buscado. Una noche en un descanso de su trabajo en el que era muy demandada, la gata salió a tomar el aire, aprovechando el momento comió un poco y se fumó un cigarrillo.
Mientras con la punta del pie lo apagaba, con mucho glamur, dos gatitos se le acercaron para comerse sus migajas.
Aquella fue la primera noche que de verdad Laly se sintió acompañada, muchas de aquellas en las que había actuado igual, lo único que recibía por parte de algún desalmado era una pedrada de lejos o el robo de las pocas monedas que su labor le dejaba.

Los años fueron pasando para Laly, que vio como sucedió su declive fisico, su pelo crecía pero ya no era tan negro, sus curvas aumentaban de volúmen y en su hermosa cara se iban apreciando las inminentes secuelas del tiempo.
Cada vez eran menos las veces que en la noche descansaba, pues su trabajo era menos requerido, al contrario que pasaba con sus amigos los felinos, que durante tanto tiempo se habían convertido en una pequeña manada.

Esa tarde le dio por pensar, Laly se preguntaba que sería de su vida si aquel día hubiese aceptado la cita que su madre le había preparado.
Si no hubiese huido de aquel modo, ahora sería tal vez la viuda de algún acaudalado del pueblo.
Cuando de pronto alguien la despertó de aquel soñador pensar cuando escuchó decir su nombre…
¡Mira abuelo cuantos gatitos!
¡Quiero uno abuelo!
No cariño esos animalitos pertenecen a la gata, son su única compañía.
Le decía el abuelo a su nieta, mientras señalaba a la anciana que se encontraba sentada en el banco, echándole unas migajas de pan a los  únicos amigos que ahora tenía.

©Adelina GN

LA FUERZA DE LA ILUSIÓN

-Está bien, lo haré lo mejor que pueda, le decía a sus jefes.
Su trabajo era arriesgado pero no más que los que ya en aquel lugar excavaban. Aquel hombre llegaba con la intención de orar por el ser sin culpa que la tierra gestaba ya por varios días.
Al llegar todo era seriedad y mucha incertidumbre alrededor del lugar por donde lo sacarían. Después de unas horas la felicidad era plena.
Se acercó y escuchó hablar a aquellos verdaderos héroes…
-Todo salió bien
-Se encontraba en posición fetal
Los servicios médicos lo atendían allí mismo, diciendo todos a una que aquello había sido un milagro.
Un hecho del que Ángel no dudaba que así había sido.
Al final su trabajo había salido bien, el de él en la distancia y el de todas aquellas personas que arriesgaron su vida para salvarlo.
La tierra lo engulló y los hombres la ayudaron a que lo pariera de nuevo.

Adelina GN. Vector sketch of angel wings

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NÍTIDA LUZ

La noche se convertía en día, un blanco añil la cubría iluminando la oscuridad de mi camino.

Como la primera actriz en un escenario la luz se posaba en mí, dándome un manto de energía.
Mi luna, nuestra luna, la luna de mi paraíso, blanca inmaculada alumbraba mis pasos. Poder quiero cual bruja buena, conjurar por los míos, unidad y confianza, luz y horizonte.
Que nadie se pierda, que todos se encuentren, que la magia sea la destrucción de un pasado. Que la luna crezca para bien, que magnético su baño de luz nos de amor para compartir. Porque mágica es la noche en que está llena, y mágica será siempre menguante o creciente.

©Adelina GN